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by Karim Aïnouz

Podría entretenerme hablando de su impresionante fotografía, la saturación te sumerge en un Brasil pleno y provocador, con matices de selva y de madriguera. También podría hablar del colosal trabajo de las dos actrices protagonistas pero en realidad no quiero hablar de nada de eso ahora.

Quiero hablar de la muerte que nos provoca el que alguien decida por nosotros, por nuestro bien. No una muerte física, claro está, pero sí una muerte todavía más terrible: la espiritual.

Yo opino como Mario, Benedetti, por supuesto: “…no te salves ahora, ni nunca, no te salves, no te llenes de calma,…”, y para eso no debes permitir nunca que alguien amenace tu libertad.

¿Porqué acaso no hemos sido, o somos, todos Eurídice alguna vez?