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by Luchino Visconti

Para algunos el arte puede convertirse en una verdadera obsesión, a estas personas de extrema sensibilidad suelen llamarles locos.

Ludwig el Rey loco de Baviera lo era porque construyo los hermosos palacios que aún, a día de hoy, se pueden visitar; lo era porqué apoyo económicamente a un compositor llamado Wagner. Todo esto lo hizo a espaldas de sus consejeros, personas grises y mediocres que no podían comprender ni amar la belleza porque, sencillamente, no existía en sus corazones.

Su vida y su final son trágicos ambos, pero Luís nos regala su amor a través del tiempo en la forma del preludio de Lohengrin. Cuanto amor, cuanta belleza. Gracias.