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by Ricardo Franco

«-Había una niña en la Misericordia, Raquel, nos peleamos y me tiró un tenedor, era más mala que un demonio, fue después de que mi padre me volviera a dejar allí -No has tenido mucha suerte ¿no? -Que va, no te creas, allí había niñas que nadie iba a verlas, no salían ni un Domingo, a mi un verano vino a buscarme mi padre, joder, estábamos todo el día en la playa, comíamos en restauranes, dormíamos en hoteles, no se que le haría yo para que me volviese a dejar allí.»

Cuando veo esta película hay una palabra que me viene a la mente: Ternura.

Los personajes están escritos con Amor. La historia es demasiado dura para ser cierta y sin embargo sucede cada día. Los perdedores son los héroes de una trama que juega a cada instante con nuestros sentimientos. Al fin y al cabo esa es la vida, un lugar lleno de trampas para ilusos de las que solo nos puede salvar el Amor.

¿Tan importante es perder?